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resistencia o resiliencia

Cuando decidimos iniciar una terapia conductual para Bruno, mis pensamientos eran de culpabilidad, ¿quería cambiar a mi hijo? ¿no era como yo deseaba y debía poner remedio? Soy consciente de que todo lo que hago es para darle una vida "mejor", pero la lucha diaria para que sus conductas, comportamientos, estereotipias y ecolalias no dominen su vida e intentar tenerlo más conectado a la nuestra, me genera contradicción y me agota a partes iguales.


Mi vida se ha ido deshaciendo de capas innecesarias, tanto en el plano material como en el personal, me he ido alejando de personas que no están preparadas para empatizar con las emociones y el ritmo de vida derivados de convivir a diario con el autismo, por el contrario, me he unido a muchas otras con las que comparto experiencias de vida y me siento sostenida.


Digamos que si el Yoga hace unos 6 años ya hizo que iniciara un camino hacia el autoconocimiento, el autismo me ha proporcionado varios cursos acelerados: un intensivo sobre "no te preocupes por gilipolleces", un master sobre "disfruta de lo realmente valioso de la vida" y el doctorado en "encuentra tu calma o vas a volverte loca".


Y aunque hay días en que creo la vida se ha cebado un pelín conmigo, intento darle la vuelta y estoy intentando hacer de mi debilidad mi poder y espero poder transmitir este aprendizaje a muchas mujeres que se estén sintiendo desbordadas en su su día a día. Todas tenemos derecho a perder la calma, pero hay que aprender a volver a ella o como mínimo querer encontrarla en medio de nuestro propio caos.


La condición de mi hijo me ha regalado una visión muy clara de qué es lo que quiero seguir haciendo, ayudar a vivir en calma, que para mi, es más vital que la ansiada felicidad. No quiere decir que no existan días "mierder", sino que desde ese lugar se pueden abrazar todas las emociones y situaciones, que deseadas o no, llegan a nosotras.


Sigo indagando, aprendiendo y buscando herramientas para profundizar más... Respiración, Meditación, Aceites esenciales y Yoga son en este momento las llaves que me están ayudando a que las personas logren abrir espacios desde donde brillar en sintonía con lo que son.


La línea entre resistencia y resiliencia es muy fina, y aunque me inclino más por la segunda, creo que debo seguir soltando patrones, prejuicios, limitaciones mentales y culpa para poder seguir conociéndome y permitirme ser cada vez más, sin juicio ni tortura, y sin querer ser algo que no me pertenece.






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